Análisis jurisprudencia ENRIQUECIMIENTO SIN JUSTA CAUSA sentencia de casación

  1. CORPORACIÓN: Corte Suprema de Justicia.
  2. REFERENCIA: sentencia de casación, 7 de octubre de 2009.
  3. N° DEL EXPEDIENTE: 05360-31-001-2003-00164-01.
  4. MAGISTRADO PONENTE: Dr. Edgardo Villamil Portilla.
  5. HECHOS:

PRIMERO: Bancolombia S.A demandó a Oscar Adrián Loaiza Arias, para que fuera condenado a restituir la suma de $158. 833.290 pesos, que de manera equivocada fue consignada en la cuenta del demando y que este dispuso indebidamente.

SEGUNDO: los dineros que Bancolombia S.A transfirió erróneamente a la cuenta de Oscar Adrián Loaiza Arias correspondían al Centro Recreativo y Turístico Cortur S.A. Esos dineros se habían abonado entre 24 de febrero de 2000 y 6 de diciembre de 2001 a la cuenta del demandado.

TERCERO: el 18 de diciembre de 2001 el centro Recreativo y turístico Cortur S.A  realiza una reclamación ante la entidad bancaria por la captación de los dineros durante el periodo anteriormente mencionado.

CUARTO: Bancolombia inicia la investigación respectiva para esclarecer y asegura que se trata de un error del sistema interno.

QUINTO: el banco requirió al titular de la cuenta restituir la suma de dinero que se había transferido, enviándole la documentación respectiva.

SEXTO: el señor Óscar Adrián Loaiza Arias y Bancolombia S.A deciden conciliar. Fueron llevadas a cabo en tres sesiones: 12 de abril de 2002, 10 de mayo de 2002 y el 9 de diciembre de 2002.

SÉPTIMO: en la sesión conciliatoria del 9 de diciembre de 2002, el señor Óscar Adrián Loaiza Arias ofrece un bien inmueble a título de dación de pago. Bancolombia no acepta el bien inmueble por no tener proporcionalidad entre el avalúo y el dinero transferido erróneamente.

OCTAVO: el 14 de marzo de 2002 Bancolombia S.A suscribió un contrato de transacción con el centro Recreativo y Turístico Cortur S.A. en virtud de acreditar los dineros de su propiedad.

  1. Argumentos de la parte demandante.

Sujeto Activo: BANCOLOMBIA S.A.

Sujeto Pasivo: ÓSCAR ADRIÁN LOAIZA ARIAS.

 

Bancolombia S.A expresa ante el juzgado, que el señor Óscar Loaiza Arias utilizo la suma de  dinero de 158´833.290 pesos, a pesar de que no existía ninguna causa justificada para que estos recursos estuvieran en su cuenta. Bancolombia S.A. acepta que existe un error al interior de su sistema bancario, haciendo hincapié que fue involuntario, produciendo el desvió de los dineros de Cortur S.A.

Para el banco si existe un empobrecimiento correlativo puesto que ocurrió un empobrecimiento de su patrimonio y un enriquecimiento a expensas de este. Entre sus pretensiones, Bancolombia exige el pago de los interés corrientes y los intereses moratorios.

  1. Argumentos de la parte demandada.

El recurrente formuló estos cargos en contra de la sentencia proferida por el tribunal superior o el juez de segunda instancia, manifestándolos también a la corte :

  1. Afirma que el fallo de segunda instancia es violatorio por vía indirecta de una norma de derecho sustancial al haber aplicado indebidamente los artículos 2246 del código civil y 1179, 831 del código de comercio. Así como dejo de aplicar los artículos 4 del código de comercio y haber violado la norma probatoria al desconocerse el documento completo que regula la relación entre las partes.
  2. Se violaron los artículos 2246 del código civil y 1179 del código de comercio porque el tribunal adujo que Bancolombia S.A había celebrado con sus clientes un contrato de depósito irregular cuando en verdad celebró fue un contrato financiero de adhesión y afiliación al sistema de tarjeta crédito y débito.
  3. Existe un error al declarar que los dineros transferidos a la cuenta de óscar Loaiza le pertenecían a Bancolombia, puesto que esos dineros jamás fueron del Banco porque éste solo funcionó como un tercero o intermediario, por tanto no se empobreció a Bancolombia S.A.
  4. Para que en el contrato de depósito irregular se restituyan cosas es necesario el acuerdo entre las partes, y este nunca existió.
  5. El tribunal aplicó las reglas de un contrato de depósito irregular a una relación compleja, de allí que ese desvió jamás disminuyo o menguó el patrimonio de Bancolombia.
  6. A falta de un elemento, que es el empobrecimiento del patrimonio, no se podía configurar el enriquecimiento sin justa causa, pues como ya se explicó los dineros no son del banco.
  7. No existe una relación entre el enriquecimiento de uno y el empobrecimiento de otro, violándose el artículo 831 del código de comercio.
  8. El tribunal configuró la norma, al recurrir a la figura de “enriquecimiento por derivación”, pues esta figura es inexistente.
  9. El banco cometió una actividad ilícita pues violó el deber a la prudencia bancaria. Además el tribunal hizo caso omiso a las pruebas de la causa de la erogación del demandante.
  10. El ad quem desconoció la prueba que acredita que Bancolombia S.A realiza una transacción a Cortur S.A en obediencia de su legítimo actuar.
  11. Cortur S.A no puede manifestar un empobrecimiento de su patrimonio, puesto que ha sido saneado por el Banco, quien es el verdadero infractor de la norma.
  12. La entidad bancaria nunca se empobreció, ya que solo actuaba como canalizador de los dinero y recibía por sus servicios una suma igual a $ 9.694.439 pesos.
  13. El artículo 1398 del código de comercio: “Todo banco es responsable por el reembolso de sumas depositadas que haga a persona distinta del titular de la cuenta o de su mandatario” es vulnerado por el tribunal.
  14. La acción in rem verso no puede proceder porque el banco pretende transferir sus acciones ilegales a Óscar Loaiza, contradiciendo un elemento que es la improcedencia de la acción in rem verso cuando intente soslayar una disposición de la ley.
  15. El tribunal viola por vía directa al principio “nadie puede derivar derechos de su propia ilicitud”, debido a que Bancolombia aseguro en el interrogatorio que fue un error como entidad desviar los dineros a la cuenta de óscar Loaiza.
  16. El banco no cumplió con toda diligencia, la pericia y la prudencia que demanda el manejo del ahorro público.

 

  1. Fallo de primera instancia.

El juez de primera instancia o a quo accedió a las pretensiones de la parte demandante, aceptando el enriquecimiento sin causa justificada a favor del señor Óscar Adrián Loaiza Arias durante el periodo del 24 de febrero del 2000 hasta el 6 de diciembre del 2001. El juez ordena a el demandado restituir la suma de $ 158.378.690 sin intereses corrientes, ni moratorios. El fallo del juzgado es condenatorio.

 

  1. Fallo de segunda instancia.

El tribunal superior del Distrito Judicial de Medellín tuvo en cuenta las siguientes consideraciones para determinar su fallo:

  • Artículo 357 del código de procedimiento civil: “Competencia del superior. La apelación se entiende interpuesta en lo desfavorable al apelante, y por lo tanto el superior no podrá enmendar la providencia en la parte que no fue objeto del recurso, salvo que en razón de la reforma fuere indispensable hacer modificaciones sobre puntos íntimamente relacionados con aquélla. Sin embargo, cuando ambas partes hayan apelado o la que no apeló hubiere adherido al recurso, el superior resolverá sin limitaciones.

En la apelación de autos, el superior sólo tendrá competencia para tramitar y decidir el recurso, liquidar costas y decretar copias y desgloses. Si el superior observa que en la actuación ante el inferior se incurrió en causal de nulidad que no fuere objeto de la apelación, procederá en la forma prevista en el artículo 145. Para estos fines el superior podrá solicitar las copias adicionales y los informes del inferior que estime conveniente. Cuando se hubiere apelado de una sentencia inhibitoria y la revocare el superior, éste deberá proferir decisión de mérito aun cuando fuere desfavorable al apelante.”

  • Los alegatos del demandado permitió determinar el enriquecimiento sin causa justificada.
  • Los criterios dados por la Corte Suprema de Justicia sobre el enriquecimiento sin justa causa. El tribunal pudo colegir una ventaja patrimonial a favor de Óscar Arias y un empobrecimiento correlativo en el patrimonio de Bancolombia S.A
  • Las normas del contrato de depósito irregular.
  • El empobrecimiento por derivación del banco.
  • Los artículos 1603 del código civil y 971 del código de comercio.
  • El carácter residual de la acción in rem verso.
  • La máxima: “la ley no prohíbe equivocarse.”
  • La pretensión de Bancolombia S.A por los intereses moratorios y corrientes.

En virtud de lo anterior, la segunda instancia  ordenó a Óscar Adrián Loaiza Arias pagar al demandante la suma de $ 158.378.690 pesos y la indexación desde la fecha en la que se celebró infructuosamente la audiencia de conciliación ante la cámara de comercio, pues para ese momento el demandado esta la suficientemente informado sobre el error de la entidad bancaria. Es pues confirmada la sentencia condenatoria del a quo pero el ad quem le anexa la indexación.

 

  1. Elementos para la constitución de un enriquecimiento sin causa según la corte suprema de justicia.
  2. Que exista un enriquecimiento, es decir, que el obligado haya obtenido una ventaja patrimonial, lo cual puede ser positiva o negativa.
  3. Que haya un empobrecimiento correlativo, lo cual significa que la ventaja obtenida por el enriquecido haya costado algo al empobrecido, o sea que a expensas de este se haya efectuado el enriquecimiento.
  4. El desequilibrio entre los dos patrimonios se haya producido sin causa jurídica.
  5. Que el único recurso sea la acción in rem verso. Las personas que por su negligencia o imprudencia perdió las vías de derecho ordinarias no pueden utilizar la acción in rem verso.
  6. La acción in rem verso no procede cuando con ella se pretende soslayar una disposición imperativa de la ley.
  7. Posición crítica grupal.

La corte suprema de justicia, en nuestro criterio, realizó un trabajo arduo en la fundamentación jurídico- filosófica de su posición, desvirtuando cada alegato del remanente, claro está que en algunos puntos le corte le confiere la razón desde una perspectiva meramente hermenéutica. “A nadie le es lícito aprovecharse de un error ajeno”, esto fue lo que la jurisprudencia de antaño ha recordado imperiosamente, rescatando el deber prudente de las personas que conviven en un Estado Social de Derecho. Óscar Adrián Loaiza Arias realizó una conducta contraria al buen actuar, produciendo un detrimento del patrimonio ajeno y por tanto ,a nuestro juicio, debe pagar de forma indexada, en compensación del daño ocasionado.

A pesar de lo anterior, surge entre nosotros un duda razonable en cuando al tiempo en que transcurrió la acción de transferencia monetaria, pues del 24 de febrero de 2000 hasta el 6 de diciembre de 2001 hay 651 días, lo que equivale a 1 año, 9 meses y 11 días, tiempo que ninguno de los dos contratantes se dio cuenta de sus ingresos ni transferencias, lo que deja pensar la negligencia del banco en monitorear los activos y el centro Turístico y Recreativo Cortur en contabilizar los ingresos.

Es de analizar como el sistema jurídico positivo colombiano no lo prevé todo, y que existen casos complejos donde la ley puede obrar de forma sesgada y ocultar el telos del derecho mismo, haciendo referencia al artículo 831 del código de comercio si se hubiese aplicado de forma exegética al caso. Si bien, la corte teorizó la importancia entre regla y principio, dejo manifiesto  el carácter  imperativo de la ley y residual de los axiomas jurídicos. El caso fue resuelto con la mayor imparcialidad posible, castigando un mal accionar y ordenando la reparación de los daños.

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