SEGUIMOS SIENDO ESCLAVOS EN NUESTRA PROPIA TIERRA.

 

En cierta ocasión llegando a una ciudad del Caribe, tome un taxi del terminal de buses hasta el otro extremo, el turístico de la ciudad. El señor conductor debido a los trancones tomo el camino por los barrios más pobres de la ciudad como atajo para llegar al destino; yo como buen conversador cuestioné,  sin señalamientos, con nostalgia, de la realidad de una ciudad que  ante el mundo es un atractivo turístico, ¿cómo vive esta gente?

Llegamos al otro extremo, a la que venden ante el mundo, y  entre conversa notamos que los españoles  u europeos (para evitar señalamientos) eran dueños de gran parte de dicha ciudad, ósea “mantienen sus murallas…”

Y fue ahí donde  escuche la dichosa frase “seguimos siendo esclavos en nuestra propia tierra” seguimos manejando para ellos, cocinando, lavando, masajeando etc., solo que mejor remunerados, pues en aquellos tiempos éramos esclavos por vivienda y comida, siendo obligados a reproducirnos para engrandecer el numero de esclavos ¡hoy eso es libre! Pero de todas maneras termina uno sometido.

Abordo Dicha anécdota como introducción, pues este fin de semana tuve la fortuna de  compartir el puente de reyes con la familia  y  observe la pobreza (económica) en la que viven muchos municipios y pueblos de estas regiones; Cayendo en cuenta, todo sigue igual. departamentos que entre otra son los que mayor votación le entregan a los políticos que hoy son mayoría en el congreso, departamentos que hoy son los que presentan las mayores calamidades en el país. Atlántico, bolívar, guajira  y tal parece que encajara nuestra Barrancabermeja.

Invocando esto a la cotidianidad de nuestro techo barranqueño, observo cómo cada 4 años cambiamos de patronos locales, y cuestiono: acaso desde que tenemos uso de razón no se inunda cardales, arenal y otros, sin contar que seguimos parados  hipotéticamente en la malla ¡esperando que nos den el chance en Ecopetrol y en la alcaldía! Graduándonos como abogados, contadores, ingenieros y sentados en el andén rogando que un político que obtuvo nuestro voto se apiade de nuestro conocimiento para servir a la ciudad, a nuestras familias. o aquel que incursiona en el negocio tenga que rogar para que las medidas o políticas administrativas no acaben con el negocio y con él, ¡es triste! Que  se empeñen en someter un pueblo por vanidad, color y disputa política, Nada ha cambiado….

“Seguimos siendo esclavos en nuestra propia tierra”

publicado el 13 de enero de 2017

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