¡LA PAZ COMO PALABRA SAGRADA!

Para comenzar a hablar de paz (y en son de paz) debo ser muy cuidadoso por la magnitud espiritual, subjetiva y efímera de dicha palabra.

Muchos damos significados e imaginamos la paz como el estado de tranquilidad, quietud y el resarcir espléndido de nuestra sociedad.

Como muestra de parte de la realidad de nuestro país, veo inquietante introducir una cita del escritor William Ospina que nos hará una idea de lo que se siente en el país, “Colombia ha llegado a ser un país, donde los pobres no pueden comer, la clase media no puede comprar y los ricos no pueden dormir”.

 

Al hablar de paz me veo obligado a citar una serie de preguntas que en situación de colombiano ciudadano inmerso en el conflicto generalizado:

* En el plan de desarrollo de Barrancabermeja se tendrá en cuenta el proceso de restitución de tierras en la zona rural. ¿Los militantes de las FARC en posición de desmovilizados y de campesinos estarán incluidos?, ¿tendrán posibilidades?

* ¿Será que hablamos de postconflicto y no de la reconstrucción de un país devastado física y moralmente por décadas de inseguridad y desconfianza, de violencia y desamparo por los largos hábitos de exclusión y de anormalidad?

* ¿Cuál será el costo del postconflicto en la ciudad de Barrancabermeja a nivel financiero y social?

* ¿Estará preparada la Barrancabermeja contestataria para dar parte de paz y ser incluyente con el proceso social de los desmovilizados?

El desafío de una nueva administración municipal da pie para que se empiece a planear tanto las zonas urbanas como sus zonas rurales de los alrededores, que deben ser incluidas En el documento que se pacte gubernamentalmente para el desarrollo de nuestra ciudad. Los programas nacionales muestran el compromiso con las víctimas del conflicto de las zonas rurales con la “restitución de tierras”, proyecto que le reconoce dignamente la potestad de sus tierras a los campesinos colombianos y les da seguridad como solución de vida para comenzar de nuevo, personas cuyas vidas hace un tiempo fueron arrebatadas por el conflicto armado de guerrillas, paramilitares y, en algunos casos, de bandas criminales (BACRIM).

Volviendo a la idea de planeación de la ciudad, no se escucha hablar de la parte rural de Barrancabermeja en términos de “postconflicto”, zonas que fueron perturbadas por la presencia de los grupos armados por su ubicación geográfica central que resultaba provechosa para transportar droga, la principal actividad económica o financiera de estos grupos. Por eso es motivo de análisis e inquietud preguntarnos qué le deparará en la reinserción civil de estos grupos de Colombia y especialmente de nuestra ciudad.

Barrancabermeja atraviesa una dura crisis económica, donde es evidente la situación crítica de las dos fuentes económicas más fuertes de nuestra ciudad, como los son Ecopetrol y el río Magdalena, uno afectado por el alza del dólar y la disminución del precio del barril, y el otro afectado por un fenómeno natural (fenómeno de El Niño).

El desempleo nos azota, el abandono ecológico nos cobra años de vida y, como si fuera poco, las rentas nos quiebran económicamente como si fuera una deuda eterna con el sistema financiero. Ahí es donde recobramos la frase del gran escritor después de 20 años, pues, Colombia sigue siendo un país, “donde los pobres no pueden comer, la clase media no puede comprar y los ricos no pueden dormir”. La tranquilidad!, “LA PAZ” que hoy queremos no es la que se está firmando para los colombianos y mucho menos para los barranqueños, pues no se ve a término económico-social proyectada, ni nacionalmente y tampoco localmente; sólo se escucha queremos “PAZ”, olvidando que somos una región donde todos somos víctimas directas o indirectamente pues es una ciudad donde han existido todos aquellos grupos que han llenado de terror nuestras gentes. Pregunto: si hoy se firma “LA PAZ” con las FARC, ¿NO SIGUEN QUEDANDO EL ELN, LAS BACRIM, EL MICROTRÁFICO Y LOS GRUPOS QUE SE PERPETÚAN FINANCIERAMENTE CON LA GUERRA?, ¿Habrá PAZ?

Si bien es cierto que el reflejo de la situación del postconflicto es vocería de los grupos defensores de los derechos humanos y de los sindicatos, mas no una preocupación de los dirigentes o clase política pues no cuestionan, ni son propositivos respecto a los cambios que pueden estar sumergidos por el choque económico social que se generará con la instalación al interior de la ciudad o a sus alrededores de grupos armados que en su situación de desmovilizados fijan unas características sociológicas, sicológicas que normalmente presenta un excombatiente.

El proceso de paz desde el 26 de agosto de 2012 (fecha en la que inició), se ha manejado de forma tal que el principal denominador son las presiones electorales, por eso pasaron 3 de los primeros 4 años del gobierno del presidente actual, en negociaciones que, tal como en una carrera de carros, una vez sale de una curva oprimen el acelerador en la recta haciéndonos pensar que es la recta final, y ¡oh! casualidad siempre es en época electoral. Es esa la desconfianza que me da entender que este proceso, es un negocio entre dos partes que son la clase política dirigente y la otra las FARC, dejando a un lado a los colombianos tratados como el producto de cualquier operación matemática que se pueda hacer en dicha mesa. ¡Preocupante!

Hemos caído en el juego, hoy Colombia se encuentra polarizada, embaucada y, como si fuera poco, burlada. Aquel que no está sumergido en cualquiera de los dos bandos es tildado de “guerrerista” y no lo digo por afinidad política, pues está visto que la opinión de un tercero no está siendo tenida en cuenta. Las personas que hoy sienten miedo por su capital, las que hoy sienten temor por sus familias, las que desarrollaron empresa, empleo, aquellas que son sacrificadas con altos tributos financieros para financiar el “postconflicto” ¿podemos sentir paz?, ¿“paz” cuando el IVA sube del 16 al 18%? “PAZ”, ¿cuándo el aumento del salario mínimo está por debajo del porcentaje actual de inflación?, ¿“paz” cuando vendemos una de las principales empresas para construir carreteras por las que veremos pasar pobreza y algo más? ¿Sentimos “paz” cuando estamos al borde de vender a Ecopetrol y si fuera poco por “chatarra”, pues nunca se dio la modernización, a pesar de que algunos dirigentes todavía siguen vendiéndonos ilusiones, Pregunto: cuando el barril estaba a 100 dólares no se hizo nada al respecto, y ahora que está a 29.8, ¿se modernizará? Seguiremos siendo incautos, Empecemos a RECONCILIARNOS pero desde las bases familiares, locales y sociales, Para dejar de pensar en “paz” como HERRAMIENTA ELECCIONISTA, tal como nos tienen acostumbrados

publicado el 7 de junio de 2016

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