EL CAMINAR COMO ACCIONAR POLÍTICO

La importancia del caminar a través de la historia. Y no es por llevarle la contraria a mi buen amigo Jorge Eduardo y otros con la misma opinión, donde reivindican el caminar como salud,  quiero tratar de complementar esta idea  con el papel histórico en la política, que ha jugado esta actividad. Todo a raíz, de lo que considero como el caminar más importante en lo local; el desfile de las bandas de marcha, y las madres de todas las marchas, 1 de Mayo.

Partamos del concepto que el caminar, es un desafío a la velocidad, ruido y a la contaminación; esta acción invita a la modestia, un valor, hoy muy refundido, sobre todo por los post- modernistas; a la curiosidad, por el sentido de observación que los interesados en desarrollarla lo pueden lograr; al silencio, con la famosa caminata dirigida por el caudillo Jorge Eliecer Gaitán; y la meditación donde me reafirma el “Yo y el Otro”.

El caminar fue un accionar importante, para el logro de empezar el proceso de nuestro estado de civilización. El escultor Alberto Giacomo, reseñado por el francés Franck Michel escribe “que el hombre de pie es ante todo un hombre que camina, con dignidad y sensibilidad”; este caminar individual se puede considerar como el preludio al aprendizaje de la libertad e imponerse como el primer paso de un acto de resistencia, por los actos de desafíos que conlleva, pues caminar además es un llamado a la unidad en medio de la multitud. Aquí el caminar en grupo se vuelve marcha, este accionar  hace alusión directa al movimiento, es decir, a la acción. Cuando la sociedad se mueve, y no solo el individuo, se genera el movimiento social: la marcha como actitud política.

No conozco, ojala alguno me sacara de la ignorancia entre otras que tengo, sobre el valor cultural que genera la tradición del desfile de bandas de marchas, que se lleva a cabo, en el mes de Abril, durante un aniversario más del “quehacer municipal”; teniendo claro que es el evento que más concurrencia de jóvenes, adolescentes y padres de familia aglutina, evento de tan bajo costo monetario. Quiero inferir  también, que las marchas evoca muchas veces militancia, protesta, también dan lugar a los desfiles militares que reafirman el poder, ejemplos hay muchos; la marcha de Aníbal sobre Roma; de las tropas Napoleónicas y en el siglo XX Hitler sobre Rusia; la gran marcha de Mao entre 1934 al de 1935;  la marcha obrera en Barrancabermeja durante los días de poder popular en Abril de 1948, donde los cañones diseñados y construidos por obreros de la industria del petróleo, hicieron desfilar por la Avenida del Ferrocarril (ojala nuestro batallón los tenga bien guardados), para cuando la academia de historia de BARRANCABERMEJA funcione con los que deben ser, sean los garantes de estos símbolos históricos.

Y por último, la marcha del Primero de Mayo, que evoca los primero de todos los primeros de Mayo, la simple huelga de protesta en 1890 en Chicago, convertida en una marcha organizada y colectiva dirigida por dirigentes obreros. Las marchas se imponen cada vez que algo anda mal, y esa debe ser la dinámica de esos eventos perturbadores, para el creer, del confort social de muchos asalariados viven. En Barrancabermeja, esta marcha no debe ser la excepción, pero debe transcender la caminata, y sus zonas de hidratación y comida de los participantes, para volverse un acto político  sin tarima, donde la lectura sea una fuente de conversación entre los grupos de participantes de esos eventos masivos, donde las conclusiones les sirva para fortalecer su accionar social, en pro de construir un mundo económico con justicia social.

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